martes, 27 de abril de 2010

NUNCA LO OLVIDARÉ


Tolón-Tolón.. sonaban las campanas del 4 de Mayo. Era el día de mi comunión yo estaba muy contenta porque no sabía que era hacer la comunión. Fui a primera hora de la mañana a la peluquería para que me peinasen, me pusieron muy guapa, me hicieron un medio recogido muy mono. Toda la gente que me veía me decía que estaba muy guapa y que hoy era un día muy especial. Llegué a mi casa todavía nerviosa, ya estaba allí mi familia esperándome para grabarme. Mi madre me dijo que me empezara a vestir pero yo no podía porque con los nervios... bueno que al final me ayudó mi madre a vestirme, una vez terminada de vestir llegaron ya mis otros tíos y tías. Mi abuelo se emocionó al verme tan guapa que hasta se le cayeron las lágrimas, a mi abuela aunque estaba también emocionada fue valiente y no lloró. En mi patio me hicieron unas fotos y me grabaron de nuevo, hasta que yo me cansé y ya dije que nos fuéramos para la iglesia. Fui muy precipitada al decir eso porque cuando llegué ni habían llegado mis compañeros ni había llegado el padre.

Cuando llegó todo el mundo nos pusimos en fila y caminamos hacia el altar, a mí me tocó estar al lado de mis compañeros Manuel y Antonio que por cierto son hermanos y a mi compañera Inma le tocó estar al lado de Víctor y Guillermo.

Cuando el padre nos dio “La forma consagrada” yo me sentí muy especial como si fuera la protagonista de todos los cuentos y películas del mundo. Una cosa que no he dicho es que la iglesia estaba muy bonita con esas flores naranjas y el coro cantó muy bien.

Ya se acabó la misa y nos fuimos hacia Hornachuelos para celebrar el convite, allí había más familia de la que fue a la iglesia por supuesto.

Me regalaron un montón de cosas en especial mucho dinero, el regalo que más me gustó fue la Nintendo DS.

Aprovechando que era el día de las madre, mi padre y yo compramos un precioso ramo de flores, y yo también le regalé las cosas que habíamos hecho en la escuela. A mi madre le gustó mucho y se emocionó.

Mi prima me echó un montón de fotos de diferentes posturas, unas sentadas, otras de pié... ya quedaba poco para que se acabara todo. Yo no quería pero esto tenía que pasar.

Ya sé que esto es ley de vida pero me hubiera gustado que mi comunión se hubiera repetido todos los días pero no por los regalos si no porque estaba junto con toda mi familia. Esta experiencia sé que nunca lo olvidaré.

La Super Star

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