jueves, 15 de abril de 2010

Nunca


Los nueve meses antes de el nacimiento de mi hermano fueron el apocalipsis de mi vida, pero como dicen los antiguos mayas tras el apocalipsis viene una nueva era, era de amor y tranquilidad y así fue, el día de su nacimiento quedó marcado para siempre en mi vida el 23 de septiembre de 2005. Como decía fue una era grandiosa y de gran esplendor: sus primeros pasos después de un interminable año, su dejada del chupete tras duros años intentando quitárselo su primera palabra papá… Nuestras peleas no fueron nada más que pequeño bache en nuestro infinito amor. Pero esas peleas eran para mí como un turbo que me hacía acercarme más hacia nuestro sentimiento. Supimos compartir como nadie. Con su nacimiento mi vida dio un vuelco siempre había deseado tener un hermano para jugar con el, quererle… Pero ese deseo fue concebido y ahora mi problema es que lo trato como si tuviera 14 años, mi edad. Juego demasiado fuerte, a veces le hago daño sin querer… Pero el siempre acaba perdonándome. Ahora con sus 4 años sigo esperando que cumpla mi edad pero es imposible porque cuando llegue a mi edad yo seguiré teniendo 10 años más que el y mi actitud y gustos serán otros tales como salir mucho mas con los amigos ir a sitios distintos…, dejando atrás mis gustos por jugar tanto a fútbol, hacer mucho deporte, jugar a consolas… pero lo seguiré queriendo igual que si tuviera un año, dos, tres… siempre lo querré y siempre que cumplo años o llega fin de año mi deseo es siempre salud para todos pero mas a mi hermano, porque cuando se pone malo, tal es mi sufrimiento que no paro de estar al lado de él y deseo que la enfermedad se me pase a mí. Por eso lo quiero lo quise y lo querré.

Scorpion

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